La inteligencia

La inteligencia y los hábitos psicológicos que la afectan

Nuestro cerebro es como el procesador de una computadora. Tiene una capacidad finita de procesamiento en función de los recursos de capacidad intelectual que podemos usar en un momento dado. En cualquier tarea que compitan (o estado emocional), no está bien si se ocupan demasiados recursos para ello. Afectará irremediablemente a otras capacidades en las que la inteligencia debe ser utilizada. Por tanto habrá un impacto negativo en otras capacidades como la concentración, la resolución de problemas, la creatividad, o el uso de otras habilidades cognitivas. Así que de  manera temporal, el funcionamiento de nuestro cociente intelectual disminuirá.

Demostrar esto es fácil: trata de caminar mientras cuentas de 7 en 7 hacia atrás desde 1000 (1000, 993, 986…). De pronto dejarás de caminar, ¿por qué? Debido a que tu cerebro tiene que trabajar para hacer esta serie de cálculos simples. Literalmente, no tienes suficientes recursos de sobra para ordenar a tus piernas que pongan un pie delante de otro.

Por supuesto, la mayoría de las tareas más comunes que compiten no tienen un impacto significativo en nuestra capacidad para trabajar o estudiar. La mayoría de nosotros puede hacer una tarea mientras escucha música y la lectura de un libro puede absorbernos mientras comemos.

El problema es que hay algunos hábitos psicológicos que consumen este tipo de enormes cantidades de recursos intelectuales. Esto es posible que disminuya nuestra capacidad cognitiva. Pocos de nosotros somos conscientes de que estos hábitos psicológicos tienen un efecto muy perjudicial. Es poco probable que hagamos una pausa en lo que estamos haciendo para hacerles frente. Y por tanto, pueden afectar seriamente a nuestra capacidad para llevar a cabo la tarea en cuestión.

Cinco hábitos psicológicos comunes que deterioran nuestra inteligencia

  1. Rumiación: La reproducción de eventos perturbadores, frustrantes o angustiantes una y otra vez. Cuando lo hacemos con frecuencia o habitualmente, puede hacer que nuestra mente cargue con pensamientos y emociones fuertes. Estas emociones estarán ocupando seriamente nuestros recursos intelectuales. Además de afectar a nuestro funcionamiento cognitivo, rumiar puede presentar peligros reales. Es perjudicial para el bienestar emocional e incluso físico de nuestra salud.
  2. Culpabilidad: todos nos sentimos culpables de vez en cuando. En estos momentos, normalmente nos disculpamos con nosotros mismos o tomamos algún tipo de acción para resolver nuestros sentimientos de culpa. Sin embargo, hay un problema cuando nuestra culpabilidad no se ha resuelto. Seguirá apareciendo repetidamente en nuestra mente y se creará una gran distracción que afectará gravemente nuestro funcionamiento cognitivo. La solución consiste en resolver nuestros sentimientos de culpa lo mejor que podamos.
  3. Quejarse ineficazmente: La mayoría de nosotros expresamos nuestras quejas de forma ineficaz. Somos mucho más propensos a ventilar nuestras frustraciones con numerosas personas antes que a hacerlas frente. El problema es que nos volveremos a sentir frustrados y molestos cada vez que lo contemos de nuevo. La ira y la frustración requieren una significativa  potencia de procesamiento. Así las quejas ineficaces pueden convertirse en una fuente regular de fugas de poder cerebral.
  4. Analizar el rechazo: El rechazo crea un dolor emocional significativo que afecta a nuestro estado de ánimo y tiene un grave impacto en nuestro funcionamiento cognitivo. También causa que seamos autocríticos, un hábito que no sólo daña nuestra autoestima. Además extiende la duración de nuestra angustia emocional y, con ello, nuestras capacidades cognitivas se ven más comprometidas.
  5. Preocupación: Muchos de nosotros no consideramos perjudicial preocuparnos. Sin embargo, al preocuparnos creamos un estado emocional incómodo y desagradable, que puede ser un serio distractor. Cuando estamos preocupados por algo, eso tiende a tener prioridad en nuestras mentes y dejamos todo lo demás a un lado. Afortunadamente, es fácil abordar y resolver las preocupaciones pensando en posibles soluciones y poniéndolas en práctica. Esto último mejoraría nuestra inteligencia.

http://terapiaexpres.es/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *