Sesgos

Los Sesgos pueden entrar en nuestra mente a escondidas, o a veces provocados por los demás.  

Los sesgos son errores cognitivos – pensamientos defectuosos que afectan a nuestro razonamiento. Cuando nuestros pensamientos se ven empañados por los sesgos, podemos sacar conclusiones erróneas o tomar decisiones imprudentes. Los sesgos pueden llegar a ser habituales y pueden incluso ser desencadenados por quienes desean manipular nuestro comportamiento. Nuestros prejuicios reaparecen una y otra vez, contaminando nuestros pensamientos a medida que resolvemos problemas y tomamos decisiones. Son difíciles de erradicar pero no es imposible.

Hay docenas de sesgos cognitivos. Aquí hay seis que son especialmente problemáticos (y demasiado comunes):

  • Error de atribución – es el supuesto de que el comportamiento negativo en otras personas es causado por un defecto innato. Propio de esas personas, pero llegando a la conclusión de que un comportamiento similar en uno mismo es provocado por circunstancias externas. Por ejemplo, si alguien se retira de una plaza de aparcamiento y casi golpea a un peatón. Podría concluir que el conductor no había mirado antes de dar marcha atrás, y por lo tanto es un descuidado. Sin embargo, si yo hago lo mismo, podría suponer que el peatón estaba en mi punto ciego cuando miré, y que era imposible para mi saber que él estaba allí.
  • Efecto de dotación sobreestimar el valor de algo simplemente porque es mío. En un famoso experimento en la Universidad de Cornell, en la década de 1990, los investigadores dieron tazas de café a la mitad de los estudiantes en una clase. La otra mitad no recibió nada. Se preguntó a las personas que tenían taza de café el precio al que las venderían. Y a los que no tenían taza el precio al que las comprarían. Los propietarios de las tazas fijaron el precio en 5,25$ y los compradores establecieron el precio que estarían dispuestos a pagar en 2,75$. A pesar de que los alumnos no habían pagado nada por su taza de café, únicamente el hecho de pasar a ser una propiedad hizo que los vendedores les diesen un valor excesivo. Algo muy diferente de lo que los compradores estaban dispuestos a pagar.
  • Efecto Concorde o falacia del costo hundido – Significa tirar el dinero a la basura, en lugar de reducir las pérdidas de uno. Esta falacia es llamada “el efecto Concorde”, por el avión supersónico. Nunca hubo suficiente interés por parte de las compañías aéreas en la compra de aviones Concorde para justificar su producción. Y sin embargo, los gobiernos británico y francés, que financiaron conjuntamente la producción, continuaron subvencionando el Concorde. Nunca admitieron que habían perdido miles de millones en un proyecto no viable.
  • Efecto framing ser influenciado por la forma en la que se presenta la información en lugar de la información misma. Por ejemplo: las empresas multinivel que afirman dar la oportunidad de tener tu propio negocio. Además a muy bajo costo y lograr ganancias ilimitadas, sobre la base de que el éxito residirá en lo duro que se trabaje. Suena mucho mejor que la elaboración de la oferta como una oportunidad para vender sus productos. Y en régimen de comisión directa y sin beneficios ni contrato. Ejemplos: Mary Kay, Herbalife y similares.
  • Falacia post hoc o falacia de la causalidad, implica suponer que un suceso causó otro. Cuando en realidad el primer evento meramente precedió al segundo evento en el tiempo, pero no existe ningún tipo de relación. Por ejemplo, me puse la camisa amarilla, salí de casa y me tropecé en las escaleras, la camisa amarilla me da mala suerte. Este efecto tiene una gran parte de culpa de la existencia de los gurús, brujos, curanderos y demás personajes. Ellos viven a costa del sufrimiento ajeno.
  • Sesgo de anclaje la tendencia dejarse influir en la toma de decisiones por información irrelevante. Ejemplos clásicos son los precios de los automóviles, electrónica o marcas blancas. Precio de venta sugerido por fabricante, o el precio de hoy es de 19,99 €/ ayer 29,99 €. El único dato relevante es lo que tienes que pagar – aquí mismo, ahora mismo. Todo lo demás es irrelevante y una trampa.

Como se puede ver, es difícil evitar los sesgos cognitivos. Evitarlos requiere vigilancia y un gran esfuerzo consciente para anticiparlos y no tenerlos en cuenta. La mayoría de las veces, ese nivel elevado de conciencia no funciona durante mucho tiempo. Así volvemos a nuestros patrones de pensamiento habituales.  Cuanto más practiques, más consciente serás de la existencia de estos intentos externos. Al igual que tendrás en cuenta activar tus sesgos y mejor los filtrarás para alejarlos de tu pensamiento.

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