Corazón y amor

Al centrarnos en el amor romántico, descuidamos otros tipos de amor más accesibles.

Normalmente parece que todo el mundo esta buscando el amor romántico. Sin embargo, pocos de nosotros nos damos cuenta de que, lejos de ser atemporal y universal, el amor romántico es una construcción moderna que surgió con el Romanticismo en el s. XIX.

Hay, sin embargo, muchas otras formas de amor, no todas ellas compatibles con el amor romántico. Al empeñarnos en conseguir el amor romántico, corremos el riesgo de dejar de lado otros tipos de amor que son más fácilmente accesibles y pueden, especialmente a largo plazo, resultar más satisfactorios y menos limitantes.

Los 7 tipos de amor:

  1. Eros

Eros es el amor sexual o apasionado,  lo más parecido a la construcción moderna del amor romántico. En la mitología griega, es una forma de locura provocada por una de las flechas de Cupido. La flecha nos alcanza y hace que caigamos irremediablemente enamorados, al igual que Paris y Helena, cuyo amor conduce a la guerra y caída de Troya. En los tiempos modernos, el eros se ha fusionado con la fuerza vital, en una lucha por la supervivencia y la reproducción. Eros se contrapone a Logos o Razón, y Cupido se representa como un niño con los ojos vendados (el amor ciego).

  1. Filia

El sello distintivo de la filia, o la amistad, es la buena voluntad compartida. Las amistades fundadas en la bondad se asocian no sólo con el beneficio mutuo, sino también con el compañerismo, la fiabilidad y la confianza.

  1. Storge

Storge o el amor familiar, es una especie de philia que pertenece entre los padres y sus hijos. Se diferencia de la filia en que tiende, especialmente con los niños más pequeños, a ser unilateral o asimétrica. En términos más generales, storge es la afición que nace de la familiaridad o dependencia, y, a diferencia eros o filia, no depende de nuestras cualidades personales. La gente en las primeras etapas de una relación romántica a menudo esperan storge incondicional, pero sólo encuentran eros, y, si tienen suerte, filia. Con el tiempo, el eros puede transformarse en storge, y, si tenemos suerte, habrá filia y pragma también.

  1. Ágape

Ágape es el amor universal, tal como el amor por los extranjeros, la naturaleza, o Dios .A diferencia de storge, no depende de la filiación o la familiaridad. También se llamó “caridad” por los pensadores cristianos. Puede decirse que ágape abarca el concepto moderno de altruismo, que se puede definir como la preocupación desinteresada por el bienestar de los demás. Estudios recientes enlazan altruismo con una serie de beneficios. A corto plazo, el altruismo nos deja con una sensación de euforia. Más a largo plazo, se asocia con una mejor salud física y mental y mayor longevidad. En el plano social, el altruismo sirve como una señal de las intenciones de cooperación, así como de la disponibilidad de recursos y un modo de potencial asociación.

  1. Ludus

Ludus es el amor lúdico o sin compromiso. El coqueteo y la seducción se encontrarían en este tipo de amor. La atención se centra en la diversión, y a veces también en la conquista, sin condiciones. En ludus las relaciones son sencillas, poco exigentes, casuales, pero a pesar de ello, pueden ser de muy larga duración. Ludus funciona mejor cuando ambas partes son autosuficientes. Los problemas surgen cuando una de las partes confunde ludus con eros, sin embargo ludus es mucho más compatible con la filia.

  1. Pragma

Pragma es una especie de amor práctico fundado en la razón y los intereses a largo plazo. La atracción sexual pasa a segundo plano en favor de las cualidades y compatibilidades personales, las metas compartidas, y el “hacer que funcione”. En la época de los matrimonios de conveniencia, pragma debió haber sido muy común. Aunque ya no esté de moda en occidente, sigue siendo generalizado en países del tercer mundo. Muchas relaciones que parten como eros o ludus terminan como varias combinaciones de storge y pragma.

  1. Filautía

La Filautía es el amor propio, que puede ser saludable o no saludable. Cuando no es saludable es similar a la soberbia y la arrogancia que promueven la injusticia, el conflicto y la enemistad.

El  amor propio saludable es similar a la autoestima, que la evaluación cognitiva y emocional que hacemos de nuestro propio valor. Más que eso, es la matriz a través del cual pensamos, sentimos y actuamos, y refleja y determina nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con el mundo.

Las personas con una autoestima alta no necesitan apoyarse en cosas externas tales como ingresos, estado, o notoriedad, o por otro lado en el alcohol, las drogas o el sexo para reafirmarse. Son capaces de invertir completamente en proyectos y personas, porque no temen al fracaso o al rechazo. Por supuesto que sufren heridas y decepciones, pero sus reveses no hacen que su autoestima disminuya. Debido a su capacidad de recuperación, están abiertos a las experiencias de crecimiento personal y las relaciones.

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