Salud

La Salud

En Año Nuevo, cada uno de nosotros nos levantamos con una lista de buenos propósitos, y muchos de ellos implican comportamientos relacionados con la salud: ejercitarse más, comer mejor, dejar de fumar, etc. Sin embargo, cerca del 90% de las personas no logran mantener su resolución durante un año

¿Por qué los cambios positivos son difíciles de mantener, y qué podemos hacer al respecto?

Una de las razones fundamentales de ello es que tenemos expectativas poco realistas acerca de:

  1. La cantidad de cambio que es posible.
  2. La velocidad a la que vamos a ver los resultados.
  3. La facilidad de cambiar el comportamiento.
  4. La medida en que el cambio tendrá un impacto positivo nuestras vidas.

En primer lugar, muchas veces queremos cambiar de una forma que simplemente no es posible. Por ejemplo, a pesar de que los nutricionistas recomiendan perder peso de forma gradual (entre 500 y 800 grs por semana), las personas a menudo tienen como objetivo pérdidas más radicales. Por ello la mayoría de las personas que inician una dieta se sienten decepcionadas con los resultados. Otro ejemplo de un objetivo poco realista es el que nos lleva más tiempo del que tenemos. Hacer ejercicio tres horas al día puede no ser realista para alguien que trabaja más de 8 horas diarias y tiene hijos pequeños. Cuando perseguimos objetivos poco realistas, incluso un progreso significativo se interpreta como el fracaso. Esto puede ir acompañado de sentimientos de vergüenza y desesperanza, que nos pueden conducir a abandonar nuestros esfuerzos.

La segunda expectativa poco realista es la que tiene que ver con el momento en el que vamos a ver los resultados. Tendemos a subestimar la rapidez con que seremos capaces de terminar una tarea. Este sesgo se puede aplicar a los comportamientos relacionados con la salud. Para agravar el problema, la idea de que todo tiene una “solución rápida” se promueve ampliamente en la cultura popular y la publicidad. Muchos titulares prometen un abdomen plano instantáneo o un cuerpo de playa perfecto para la próxima semana. Suponer que el cambio va a suceder más rápido de lo que realmente puede incluye consecuencias. Corremos el riesgo de asignar demasiado poco tiempo para ello, por lo que el fracaso más probable.

En tercer lugar, puede ser que creamos que el cambio será más fácil de realizar de lo que realmente es. Normalmente sobreestimamos nuestras propias capacidades. Al igual que subestimamos el poder de las fuerzas externas tales como la presión de grupo o el estrés. El optimismo puede ser un arma de doble filo. Es útil para creer en nosotros mismos, pero también tenemos que ser realistas acerca de nuestras limitaciones. Suponer que el cambio será más fácil de lo que es no está bien. Esto puede hacer que no lo tengamos en cuenta ni nos preparemos para los obstáculos. Así tendremos menos probabilidades de éxito.

Por último, tenemos la tendencia a idealizar los beneficios que el cambio de comportamiento en la salud tendrá en otros ámbitos de nuestra vida, imaginando tener más éxito o ser más atractivos como resultado. Muchos mensajes en la cultura popular pueden contribuir a este sesgo. Un ejemplo de lo anterior, las revistas femeninas que promueven la idea de que la pérdida de peso puede cambiar toda nuestra vida. Si bien la mejora de la salud y sin duda puede tener un efecto dominó positivo, cuando vemos que las recompensas no se materializan como esperábamos, es complicado mantener un buen nivel de motivación.

¿Cómo podemos superar estas barreras para el cambio?

Un enfoque obvio es hacer que nuestros objetivos sean más realistas. Eso es sólo la mitad de nuestra batalla. Incluso si somos más realistas acerca de lo que es posible conseguir. Alcanzar a nuestra meta no será sencillo. Para facilitar las cosas puedes seguir estos pequeños consejos:

  • Practica la autocompasiónLa autoaceptación puede parecer la antítesis del cambio, pero es justo lo contrario: Tenemos que tratarnos con amabilidad y comprensión. Así seremos menos propensos a experimentar sentimientos paralizantes, como la vergüenza y la culpabilidad. También podemos embarcarnos en objetivos más en ambiciosos con menos temor al fracaso. Por ejemplo, podríamos darnos permiso para saltarnos la dieta mientras estamos de vacaciones o un día a la semana.

  • Hazlo por tu futuro.Es importante vivir en el momento, pero es probable que disfrutemos de menos momentos futuros si no cuidamos nuestra salud. Tendemos a olvidar que vamos a ser los que sufran las consecuencias más adelante si no vivimos de manera saludable y responsable en este momento. Imaginar vívidamente nuestro futuro, puede motivarnos para tomar decisiones saludables.

  • Imponte mecanismos de compromiso. Las personas tienen más éxito a la hora de hacer cambios en el comportamiento de la salud cuando toman medidas para limitar sus opciones futuras. Por ejemplo, registrarse en un gimnasio con un amigo es un mecanismo de compromiso que nos obligará a hacer ejercicio y nos motivará más.

  • Deja de definir los contratiempos como  fracaso. Cuando cualquier desliz o retroceso se interpreta como un fracaso total, es más probable que abandonemos nuestro objetivo. Pero si intentamos tener una visión de conjunto, reconociendo que el progreso puede estar lleno de baches  nos recuperaremos antes de los reveses y aprenderemos de nuestros errores.

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