La depresión es uno de los trastornos psicológicos más conocidos y comunes, estimando que en España un 12% de la población la padecerá al menos una vez a lo largo de la vida. Siendo tan frecuente, la mayoría de la gente asume que sabe lo que es. Nada más lejos de la realidad. Existen multitud de conceptos erróneos acerca de los pacientes con depresión y sobre la gravedad de la enfermedad.

La depresión es una grave enfermedad que envuelve todo el ser de una persona, afectando a la totalidad de su vida.

“Me siento como si caminase bajo el agua.” “Es como si existiese un cristal que me separa de los demás” “Todo parece como que va a cámara lenta.” De esta forma algunos de mis pacientes describen sus sentimientos ante la enfermedad. También como si fuese un agujero negro que todo lo traga, como si no pudiesen respirar… otros simplemente no sienten nada. No es extraño que haya personas que se sientan como entumecidos, otros se encuentran atrapados en un torbellino de emociones negativas que no pueden controlar.

La depresión afecta a las personas de diferentes maneras pueden sufrir síntomas muy diversos, en distinto grado. Pero SIEMPRE se cumplen los siguientes principios:

  1. La depresión no es una debilidad.

No es un defecto inherente o  la señal de que alguien es de mente débil, pusilánime, demasiado sensible o un pelele sin poder. La depresión es una enfermedad.  Muy al contrario, las personas con depresión son en realidad más fuertes que la gente en general, ya que deben luchar mucho por mejorar y por mantener muchas veces su trabajo y sus relaciones familiares.

  1. La depresión no es una opción.

Nadie está deprimido porque quiere. Sin embargo, muchas personas tienden a pensar que el enfermo desea estarlo y no hace lo suficiente para salir de la situación. La persona sana es capaz de cambiar sus puntos de vista, y sus perspectivas ante la vida, puede realizar cambios significativos, desafiando y reestructurando nuestros propios pensamientos cuando las cosas van mal. Las personas con depresión no pueden hacer nada de esto. No pueden controlar sus pensamientos al igual que un diabético no puede controlar que se dispare el azúcar en su sangre. Para ello se necesita tratamiento.

  1. La depresión no es tristeza

Depresión y tristeza no son la misma cosa. He escuchado a un paciente con depresión decir “La depresión es un castigo tan cruel. No hay fiebre, ni erupciones, no hay pruebas de sangre para enviar a la gente al médico, sólo una lenta erosión, tan insidioso como el cáncer. Y al igual que el cáncer, es esencialmente una experiencia solitaria: un sitio en el infierno con tu nombre”.

La depresión es una constelación de síntomas: Dificultad para concentrarse y para recordar cosas, sentimientos de desesperación, de desconexión del mundo y de los demás. Pérdida de apetito e insomnio. El agotamiento puede hacer que la persona vea imposible levantarse de la cama. Lentitud de movimientos, dolor físico en espalda, articulaciones, estómago, y cabeza son algunos de los síntomas que experimentan.

  1. El paciente con depresión no siempre parece enfermo.

Aunque lo normal es que la persona no cuide su higiene y aspecto físico puede ocurrir que nada en su aspecto o vestimenta delate que padece la enfermedad, por lo que es fácil que la gente les diga “no pareces deprimido”. Sin embargo, muchas personas son especialistas en ocultar su enfermedad y sonreír durante el día mientras en la noche luchan contra pensamientos suicidas. Esto me hace recordar a una profesora que tuve en la universidad. Siempre iba perfectamente arreglada y nada en su aspecto o su actitud hacia sospechar que le estuviese ocurriendo algo. Un día faltó a clase para no volver nunca más.

Si alguien comparte sus luchas con usted, evite hacer comentarios que puedan sonar a prejuicio. La depresión ya trae consigo una gran cantidad de vergüenza y revelar algo tan personal puede hacer que las personas se sientan muy vulnerables.

4 comentarios en “MENTIRAS Y VERDADES SOBRE LA DEPRESIÓN

  1. Siempre me he negado la posibilidad de estar deprimida, he intentado ocultarlo tanto que me pasa factura.
    Después de leer esto sé que debo hacer algo porque muchas veces me he querido morir.

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