situaciones

La vida te brinda situaciones inesperadas todo el tiempo. Algunas nos gustan (encontrarnos un billete de 20€ en la calle) pero muchas de ellas no, (como encontrarnos en un atasco de camino al trabajo). A veces los acontecimientos inesperados pueden ser mucho más graves.  Por ejemplo: enfermedad o la pérdida del empleo. No hace falta decir que este tipo de eventos pueden ser muy angustiantes.

Cuando nos enfrentamos a estas situaciones estresantes, debemos confiar en nuestra capacidad de pensar creativamente y resolver problemas. Las investigaciones muestran que las emociones negativas van asociadas al estrés. El miedo, la ira y la frustración pueden actuar como una red en el cerebro. Y es el responsable de solucionar problemas, y hacer que trabajemos con menos eficacia. Por otro lado, las emociones positivas ayudan al cerebro a generar soluciones más creativas a los problemas.

¿Cómo podemos tener más éxito al enfrentarnos a estas situaciones complicadas? Está claro que no podemos controlar que aparezcan, pero si podemos controlar nuestra forma de responder a ellas. A continuación presentamos cuatro aspectos que te ayudarán a sobrevivir ante el estrés inesperado.

  1. Contar hasta diez antes de actuar.

Hay una enorme diferencia entre una reacción y una respuesta. La reacción proviene de una parte automática del cerebro. Es casi como un reflejo. Las reacciones son muy rápidas, especialmente cuando nos sentimos amenazados de alguna manera. Por otro lado, una  respuesta es algo que elegimos hacer conscientemente después de haber evaluado la situación.

Por ejemplo,  un conductor hace una maniobra brusca que nos molesta, nuestra reacción automática puede ser enfadarnos y lanzar unos cuantos improperios. Si hacemos una pausa podemos darnos cuenta que simplemente el otro conductor ha cometido un error y que en otras ocasiones a nosotros nos ha pasado lo mismo. Para la mayoría de la gente, practicar la respiración profunda y contar hasta 10 puede ayudar a contener una reacción el tiempo suficiente como para responder más adecuadamente.

  1. No pienses que lo que no quieres que pase siempre es algo malo. 

La mayoría de las personas asumen que si hay algo que no quieren que les suceda es porque es algo malo que les va a llevar a un resultado negativo en el futuro.  Si se rompe la relación con tu pareja puedes pensar que es algo horrible porque nunca encontrarás a nadie mejor y  siempre vas a estar solo. Si no consigues el trabajo que deseas, puedes pensar que nadie te va a contratar y vivirás con tus padres para siempre. Es inevitable sentirnos mal si pensamos así.

No hay forma de saber, la mayoría de las veces, si lo que nos sucede va a tener una repercusión negativa o positiva en nuestro futuro. Que sea algo bueno tiene mucho que ver con nuestra forma de responder ante la situación.  Si terminas con tu pareja y te encierras a comer helado y llorar en casa, es muy probable que no conozcas a nadie con quien iniciar otra relación. Sin embargo, puedes aceptar que no era la relación ideal para ti y mantener una actitud positiva. Involucrarte en actividades de ocio. Así aumenta la probabilidad de que encuentres otra pareja, y probablemente mucho mejor que la anterior.

Las situaciones inesperadas a menudo tienen el potencial de abrir la puerta a nuevos acontecimientos en nuestras vidas que nosotros si queremos.  Si se pierdes tu avión, quizá te encuentres con el amor de tu vida en el vuelo siguiente. Si pierdes tu trabajo y te ves obligado a trasladarte a otra ciudad puede que encuentres un buen grupo de amigos. Nunca se sabe lo que nos deparará una situación. Así no deberíamos asumir que va a traernos consecuencias negativas. Esto únicamente nos generará emociones inútiles. Podemos mirar con esperanza hacia el futuro y decirnos “Ya veremos…”

  1. Planificar para que todo salga bien.

Muchas veces solo planificamos para enfrentarnos a lo peor y dejamos que lo mejor nos llegue casi por azar. El problema con esta estrategia es que actuamos de acuerdo con nuestras expectativas. Sin embargo nuestras acciones crean nuestras propias experiencias. Si quieres un buen resultado,  tienes que planificarlo, eso es lo que te conducirá a tener una buena experiencia. Los acontecimientos inesperados pero eso no significa que no podamos planificar nuestra actuación a posteriori. Todos tenemos la capacidad de mostrar atención hacia un evento inesperado que puede parecer gran problema y centrarnos en buscar la solución. Cuando nos preguntamos qué podemos hacer para mejorar las cosas, ya estamos dando el primer paso para que todo vaya bien. Recuperas la sensación de control sobre la situación y te empiezas a sentir mejor al respecto.

  1. Confía en tu capacidad para estar bien.

La mayoría de nosotros hemos vivido más de una experiencia difícil en nuestra vida. Siendo una persona “normal”, habrás pasado por varios retos significativos. Además un buen número de pequeñas piedras se han puesto en tu camino.  A nadie le gusta esto, pero la mayoría de nosotros hemos sobrevivido a estas pruebas. A ninguno nos gusta pasar por situaciones complicadas, pero cuando te encuentras con una de ellas, en lugar de asumir que no vamos a poder salir de ella, pensemos en todas esas cosas que ya hemos superado ¿Qué es lo que hice para superar ese acontecimiento? Conocer tu propia fuerza es importante para confiar en ti mismo. Si te cuesta centrarte en tus propias cualidades, pide a alguien que te conozca buena dirección. Si diriges tu atención al problema, pero pensando que eres capaz de manejar la situación, automáticamente te sentirás mejor y podrás solucionarlo de forma más eficaz.

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